¡Creer en lo imposible!

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Nuestra opinión sobre ciertas cosas

Si queremos que algo parezca creíble, debe ser internalizado. Dicho esto, no es suficiente que un fenómeno haya ocurrido, el evento ya debería haber tenido lugar en la imaginación de la persona.

La objetivación también puede verse como un producto de la mente. Si algo sucede fuera de la mente del individuo, dudará de sus propios sentidos.

Incertidumbre ante la “prueba”

El 20 de julio de 1969, sucedió el aterrizaje de la luna. Mucha gente vio cómo se desarrollaba el evento en sus televisores, pero hay muchos teóricos de la conspiración que en ese momento no creyeron en los aterrizajes de la Luna y todavía se niegan a creer que sucedieron.

Además, si alguien cree en algo que es muy probable, aunque no sea capaz de dar evidencia de este evento y lo cree cuando se le presenta una prueba contradictoria, es inútil intentar persuadirlos de lo contrario. La objetividad no existe fuera de la mente y no será negada debido a una prueba externa.

Cambio de probabilidad

Si alguien cambia de opinión sobre algo, no va de la posibilidad a la imposibilidad o al revés, sino que va de una probabilidad a otra. La mayoría de los ateos aceptan que la existencia de Dios no es 100% imposible, pero muy improbable. Por otro lado, las personas que sí creen en Dios creen que la probabilidad de que Dios no exista es casi imposible.

El teísta objetiva su creencia en Dios. En cambio, él exterioriza lo que existe en su imaginación. Los ateos, hacen lo contrario, ellos subjetifican su creencia en Dios. Él internaliza lo que es desconocido para sus propias experiencias.

Muchas gracias por pasar…

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